En India, alrededor del 40% de las niñas menores de 14 años no asisten a la escuela. Este dato supone el reflejo de la discriminación que sufre la mujer y la desvalorización de sus capacidades dentro de sus familias, situación que sufren especialmente las niñas que viven en la pobreza. Sin formación ni recursos, las niñas, al llegar a mujeres, repetirán el patrón de vida de sus madres, perpetuándose la desigualdad, la exclusión y la marginación social. Trabajar en la promoción y el acceso a la educación de estas niñas y adolescentes son las herramientas con las que contamos para romper este círculo de la pobreza.

Con este objetivo, se inauguró en 2006 Anand Bhavan (en bengalí significa “la casa de la alegría”), una casa de acogida para 30 niñas que proceden de familias que viven en condiciones de extrema pobreza. Un hogar donde niñas de diferentes etnias y religiones aprenden a convivir y tienen la oportunidad de educarse. Las niñas acuden a escuelas del barrio, reciben clases de apoyo en la casa y una formación profesional al terminar su escolarización, que les facilite el acceso laboral y les permita mejorar sus condiciones de vida.